Soñar no cuesta nada... y no vale nada.

Soñar no cuesta nada... y no vale nada.
Creo que todos conocemos a personas que son muy creativas y con muchas ideas. Son seres soñadores que tienen grandes proyectos y viven esperanzados que algún día se cumplirán sus sueños. No obstante, seguramente la mayoría de esas personas continuará con su rutina diaria y anual, sin lograr mayores cambios en su vida.

Quizás culpen al destino, al gobierno o a sus parientes el no poder llevar a cabo tantas hermosas metas que tienen. O quizás sea asunto de mala suerte.

Es que abundan las personas que tienen sueños y tienen proyectos. Pero escasean las que tienen poder de realización. Y finalmente, lo que hace la diferencia es hacer las cosas, es experimentar, equivocarse, evaluar y mejorar constantemente. El mundo es conducido por los realizadores. El resto, se dedica a seguir alguno de los caminos trazados por los conductores, por los operarios de la vida.

Se pueden diseñar hermosas construcciones, pero nadie podrá habitarlas si no hay un equipo de obreros que las lleven a la realidad física. Puedes prepararte muy bien para una carrera, pero de nada vale si no llegas a la meta final.

El poder de realización no se desarrolla haciendo grandes obras o grandes creaciones. Es un hábito y, como tal, se va formando mediante pequeñas acciones repetitivas. Esto quiere decir que si te falta cumplir tus sueños, tienes que empezar por terminar las comunes y pequeñas actividades que comienzas. 

También hay que vencer los miedos. Mucha gente prefiere permanecer en la mediocridad de su vida antes que emprender nuevos desafíos. Incluso, inconscientemente se autoboicotean. Esto se debe a que por muy mal que se esté, es un terreno conocido y que se domina; en tanto que cambiar de situación es adentrarse a un espacio desconocido. Todo cuerpo tiende a permanecer en el estado en que se encuentra (inercia) y es necesario hacer un esfuerzo adicional para cambiar de situación.

En cada momento de tu vida tienes la posibilidad de elegir. Puedes tomar la actitud regresiva de defensa, seguridad y miedo. O puedes tomar la actitud de crecimiento, de aceptar desafíos y experimentar, desarrollando a cada instante tu autorrealización. La vida es un proceso constante de elecciones y en cada una de ellas eres tú quien determina tu futuro. Si no haces nada, eliges la inercia y entregas tu destino a los demás. De todas maneras hay una elección y, por tanto, es mucho mejor que seas tú quien tome el control de tu existencia.

Haz una lista de las principales o más urgentes tareas a realizar en el día... ¡anótalas! Ordénalas de la más importante o urgente, hasta la que puede quedar para otro día. Y luego, comienza a ejecutarlas una a una. Intenta no empezar otra actividad hasta haber terminado la anterior. Esto irá formando un esquema mental de perseverancia, constancia y realización. Pronto tendrás este hábito mental que te permitirá realizar grandes tareas y sueños, porque el mecanismo sigue siendo esencialmente el mismo que para realizar una pequeña obra.

Si quieres hacer una obra maestra, comienza transformando cada pequeño acto cotidiano en una obra maestra.

Sergio Valdivia Correa

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