Nunca te olvides de la cuerda

Nunca te olvides de la cuerda
En 1978, Karl Wallenda, uno de los equilibristas más famosos en aquel entonces, se encontraba caminando sobre la cuerda floja en San Juan, Puerto Rico. La soga había sido puesta entre dos edificios, a una altura de 25 metros. Wallenda apenas estaba empezando a dar sus primeros pasos, cuando perdió el equilibrio y en forma trágica se precipitó al vacío. Unos días después del fatal accidente, su esposa expresó lo siguiente: "Todo lo que Karl pensó en los últimos tres meses fue en caer. Fue la primera vez que pensó en eso y me pareció que había dedicado más energía a no caer que a caminar sobre la cuerda floja".

No permitamos que el señor Wallenda muera en vano y aprendamos de sus errores. De las palabras de su esposa deducimos que solo pensó en el fracaso y no en el éxito. Pensó en perder y no en ganar. Para ser más precisos: pensó en el vacío y no en la cuerda. Alimentó su mente con pensamientos negativos en lugar de nutrirla con los positivos.

Según lo han manifestado diferentes autores, una persona ordinaria en un día normal puede tener unos sesenta mil pensamientos. ¡Y muchos decían que sólo pensaba Einstein! Pues bien, el problema se da en que el 99% de ellos son exactamente iguales al día anterior. Y lo más preocupante es que la mayoría de estos pensamientos son de índole negativa: tengo muchos problemas financieros y el dinero no me alcanza, no consigo empleo, no puedo hacerme de mi propia casa, la gente me rechaza, mis padres fueron los culpables de mi mal carácter, no puedo comprarme el auto de mis sueños, no puedo continuar estudiando, no puedo... Y en este mar de destructivas preocupaciones navegamos sin encontrar ningún muelle a la vista donde poder anclar nuestra barca y darnos un tiempo para reflexionar sobre ellas. Simplemente nos desgastamos mentalmente y no nos quedan energías para buscar las soluciones a nuestros problemas. Pensamos en el vacío y no en la cuerda. Desviamos nuestra mirada hacia lo que no es relevante. ¡Y ya saben lo que sucede cuando hacemos esto!

¿Cree usted que definitivamente le pone atención a la raíz de sus dificultades? Lo invito a ponerse en los zapatos de Wallenda. Hagamos un pequeño ejercicio mental (¡recalco: mental!): imagínese que coloca una tabla bien resistente de unos cinco metros de largo por 30 cm. de ancho en el suelo. Camine sobre ella, tratando de mantener el equilibrio. Supongo que hasta mi hija de cuatro años pasará sin ningún contratiempo. Pero ahora bien, repitamos esa misma experiencia sobre la misma tabla, solo que a 25 metros de altura. ¡Vaya pequeña diferencia! En esta segunda ocasión, cuando vemos el amplio panorama que se asoma a nuestros pies, es muy probable que empecemos a sudar frío, experimentemos un fuerte temblor en las piernas y nuestro corazón se nos querrá salir del pecho. Entiende ahora a lo que me refiero: nos olvidamos que lo más importante en ese momento es la tabla y no su entorno. 

Aquí es donde reside el truco: en aprender a discernir entre lo que es importante y lo que no lo es. En lugar de seguir diciéndonos "no puedo hacerme de una casa propia" y seguir alimentando día con día este lamento, el cual indiscutiblemente no te llevará a nada, medita en tus gastos actuales y en la forma como puedes incrementar el ahorro, en si será necesario buscar un segundo trabajo, en la forma cómo pueden contribuir los demás miembros de la familia para alcanzar este objetivo, entre otra gama de posibilidades. Ah, y no te quedes estancado en tus pensamientos: pasa a la acción. Empieza hoy mismo a luchar por tus anhelos. Tú y solamente tú será el único responsable de tus actos. Y si tú no te preocupas por lo que haces y quieres hacer, ¿quién lo hará entonces? Al respecto, quisiera traer a colación las palabras de Alex Dey, quien en una de sus conferencias utilizaba esta frase: "Eres lo que eres y estás en donde estás, por lo que pongas en tu mente". Y seguidamente agregaba: "Puedes cambiar lo que eres, puedes cambiar donde estás, por lo que pongas en tu mente". Te invito a reflexionar sobre ello.

Eladio Alonso Valerio Madriz, Atenas, Costa Rica.

1 comentario:

  1. Estimado Don Sergio Valdivia le agradezco por publicar estas valiosas enseñanzas. Me invita a pensar cada día, en una forma mas positiva.

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