Nuestro primer objetivo: ser felices.

El ser humano ha conseguido crear sociedades desarrolladas, pero muchas de las personas que conforman estas sociedades no son felices, carecen de motivación y lo peor de todo creen que así es la vida que les ha tocado vivir y se resignan a vivirla sin proponerse un simple cambio. Esto es lo que ocurre cuando nos hacen creer que el éxito en la vida se alcanza a base de competencia, de alcanzar riqueza material y de poseer belleza superficial.

Lo que no nos cuentan es que hemos venido al mundo a ser felices y que la felicidad no puede residir en elementos efímeros (un coche, una casa, un vestido, etc), sino en elementos permanentes (amor, amistad, armonía, desarrollo personal, etc).

Creo que la famosa cita de John Lenon es un buen ejemplo de esta idea:

"Cuando tenía cinco años, mi madre solía decirme que la felicidad era la clave de la vida".


Cuando fui a la escuela, me preguntaron qué quería ser cuando fuera mayor; yo escribí "feliz".

Me dijeron que no había entendido la pregunta, y yo les dije que ellos no entendía lo que significaba vivir"(traducción propia)

Deberían enseñarnos desde pequeños que la felicidad debe ser nuestro primer objetivo, y que, además, ésta se consigue:


En primer lugar, mostrándonos y aceptándonos tal cual somos, no como la sociedad o la gente que nos rodea quiere que seamos.


En segundo lugar, dedicando tiempo a nuestras pasiones, aquello que nos encanta hacer y que para otras personas puede resultar una pérdida de tiempo o una tontería, pero que a nosotros nos da vida.


En tercer lugar, buscando nuestro bienestar allí donde estemos para sentirnos a gusto y cómodos.


En cuarto lugar, aprendiendo cada día algo nuevo que nos haga crecer un poco más.


En quinto lugar, pudiendo mejorar aunque sea mínimamente la vida o el día a día de las personas que nos rodean.

Ahora bien, alcanzar la felicidad no conduce necesariamente a estar todos y cada uno de los días del mejor humor. Sin duda, hay días que no se nos dan muy bien y eso es inevitable. Sin embargo, existen recetas para aliviar esos momentos, por ejemplo: pensar en frases positivas y repetirlas; sonreír; cerrar los ojos y pensar en cosas que nos gustan (recuerdos, proyectos, imaginar cosas...); dedicarnos unos minutos a escuchar esa canción que nos sube el ánimo, echar un vistazo a esas fotos que nos traen tan buenos recuerdos, hablar con alguien que nos haga sentir bien; dar un paseo; leer, etc. En fin, existen mil recetas para aliviar la desgana, el mal humor o la tristeza. Realmente, lo único que se necesita es tener ganas e iniciativa para salir de ese estado.

Así que creo que nos equivocamos al enseñar a los más pequeños que el éxito en la vida reside en ser el mejor de la clase, en sacarse una carrera o un estudio superior con buena fama, en conseguir el mejor empleo y llegar a ser el mejor empleado, y conseguir un sueldo de espanto para poder adquirir todos esos lujos materiales que todo el mundo ansía. Con esto lo que realmente conseguimos es que la vida de las personas gire en torno al dinero, que las personas que son incapaces de alcanzar esas metas se sientan infelices y fracasados porque no han cumplido con el marco de referencia.

Por eso creo que esto debe cambiar, que esto no conduce a crear un mundo mejor, no creo que sea el sistema sea el que falle sino nosotros mismos que dejamos que el sistema nos moldee a su gusto y conveniencia. Empecemos a enseñar a los más pequeños, empezando por nosotros mismos, que tenemos el poder suficiente para ser plenamente felices y para apreciar la felicidad en cosas sencillas y alejadas de lo material, sobre todo, desligar la felicidad del dinero. La felicidad reside en poder disfrutar del presente amando lo que somos, lo que hacemos, lo que tenemos y lo que nos rodea; en no tener miedo de alcanzar nuestros sueños; y en saber alejar de nuestra vida aquello que nos impide ser felices y que no nos proporciona bienestar y armonía.

Jessica de la Fuente Arévalo

Madrid, España

1 comentario:

  1. Y lo que nos impide ser felices, es mas bien algo interior o exterior? Cómo reconocerlo? A veces hay personas que se acostumbran a la infelicidad porque no saben o no han degustado la felicidad. Quiza ya soy feliz, hay momentos de felicidad, plenitud, y no me doy cuenta porque igual quiero algo más, no sólo tener más, sino que ser más, expresar mi ser sin limitaciones.

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